Manifiesto Cosmo-Ético del Centro Yuyaqwasi: La Casa de la Memoria

Este decálogo nace como una guía viva, no como un dogma cerrado. Es el fruto de años caminando junto a las plantas maestras, escuchando a los maestros indígenas que guardan este conocimiento ancestral, y aprendiendo en cada ceremonia, cada dieta, cada silencio compartido. En Yuyaqwasi —La Casa de la Memoria— organizamos ceremonias de ayahuasca y otros rituales ancestrales, siguiendo estrictamente los principios de la tradición vegetalista y las cosmovisiones andino-amazónicas. Creamos espacios donde estas prácticas tradicionales puedan vivir con dignidad, guiadas siempre por maestros legítimos que han dedicado su vida a este camino. Comprendemos que las palabras solo pueden señalar una dirección, pero la experiencia es quien verdaderamente enseña. Por eso, este manifiesto no está escrito en piedra: se ajusta y se enraíza en lo que aprendemos juntos. Es un documento vivo, como la memoria misma que habita en estas prácticas milenarias y en quienes las sostienen. Bajo este espíritu de respeto, humildad y aprendizaje constante, presentamos a continuación las diez prácticas esenciales que guían nuestro trabajo en Yuyaqwasi y que te invitamos a adoptar.

2/3/20266 min temps de lecture

Manifiesto Cosmo-Ético del Centro Yuyaqwasi: La Casa de la Memoria


Este decálogo nace como una guía viva, no como un dogma cerrado. Es el fruto de años caminando junto a las plantas maestras, escuchando a los maestros indígenas que guardan este conocimiento ancestral, y aprendiendo en cada ceremonia, cada dieta, cada silencio compartido.

En Yuyaqwasi —La Casa de la Memoria— organizamos ceremonias de ayahuasca y otros rituales ancestrales, siguiendo estrictamente los principios de la tradición vegetalista y las cosmovisiones andino-amazónicas. Creamos espacios donde estas prácticas tradicionales puedan vivir con dignidad, guiadas siempre por maestros legítimos que han dedicado su vida a este camino.

Comprendemos que las palabras solo pueden señalar una dirección, pero la experiencia es quien verdaderamente enseña. Por eso, este manifiesto no está escrito en piedra: se ajusta y se enraíza en lo que aprendemos juntos. Es un documento vivo, como la memoria misma que habita en estas prácticas milenarias y en quienes las sostienen.

Bajo este espíritu de respeto, humildad y aprendizaje constante, presentamos a continuación las diez prácticas esenciales que guían nuestro trabajo en Yuyaqwasi y que te invitamos a adoptar.


Introducción

Desde este centro, adoptamos un enfoque que honra profundamente las tradiciones indígenas amazónicas y andinas, entendiendo que el conocimiento ancestral es el eje rector que protege a quienes transitan este camino. Para nosotros, las plantas o las wa’kas no son consideradas meras sustancias o seres inanimados; son reconocidas como inteligencias vivas y espíritus maestros, cuya manifestación se valida en la experiencia directa y y esto se expresa en las tradiciones orales antiguas como las cosmopraxis actuales. En este marco, los guías que dirigen las ceremonias organizadas por Yuyaqwasi no se sitúan como gurús, sino como chakaruna —puentes o mediadores entre mundos—, cuya función esencial es custodiar el cruce seguro entre lo visible y lo invisible, lo humano y lo no humano. La práctica vegetalista que encarnamos se establece no como una oferta de experiencias transitorias, sino como un proceso riguroso de sanación, transformación y aprendizaje, orientado a un cambio estable y significativo en los ámbitos psicológico, emocional y espiritual, priorizando el cuidado y la reducción de efectos adversos a través de la guía tradicional.

Este manifiesto surge, asimismo, como una respuesta crítica y urgente ante la proliferación de discursos en plataformas digitales como Meta y TikTok, donde la plantas maestras y las practicas ancestrales se exhibe con una alarmante banalización, despojándola de su contexto espiritual, ético y de sus prácticas de seguridad tradicionales, asi como del reconocimiento politico del origen de este conocimiento. Asistimos a un escenario de trivialización que reduce la experiencia a una fuente de lucro. Por ello, el decálogo de Yuyaqwasi se erige como una brújula ética y espiritual. Su propósito no es imponer una vía única, sino ofrecer un marco de referencia claro y responsable que se alinea con las buenas prácticas de las tradiciones que nos sostienen.

No negamos la utilidad de estos espacios digitales, que utilizamos con fines legítimos de difusión. En consonancia con la responsabilidad del proceso, en este decálogo afirmamos que el aporte económico de los participantes es esencial para la sostenibilidad de este trabajo y debe comprenderse como ayni —reciprocidad ancestral—. Se reconoce así el valor de la energía y el tiempo invertidos tanto por quienes participan como por quienes facilitan este delicado proceso. Este aporte no busca el lucro desmedido, sino asegurar una sostenibilidad material que coexiste con un espíritu de servicio y cuidado riguroso. Ambos aspectos se refuerzan mutuamente, dado que el servicio que ofrecemos exige preparación exhaustiva, responsabilidad y honestidad inquebrantable para proteger a quienes transitan este camino.

Invitamos a quienes se aproximan a este manifiesto a interpretar cada principio no como una normativa rígida, sino como la expresión de nuestro posicionamiento ético y espiritual. Cada punto es el resultado de años de práctica consciente con las plantas maestras, de diálogos interculturales sinceros y de un compromiso firme con el cuidado de todos los seres involucrados. Este decálogo es, por ende, una invitación a recordar lo sagrado, a practicar con integridad, a proteger la vida en todas sus formas y a caminar con humildad entre mundos. La medicina no reside únicamente en la planta, sino en la calidad de la relación que establecemos con ella. La Casa de la Memoria no es un lugar geográfico fijo, sino un espacio de conocimiento y respeto que florece en cada corazón que recuerda con gratitud y reverencia.

— Centro Yuyaqwasi — La Casa de la Memoria — Mayo de 2025




Principios del Manifiesto

Principio I. Sagrada es la Planta, Sagrado el Proceso

Reconocemos a la ayahuasca como inteligencia viva y presencia espiritual que brota del corazón de la Tierra. No la concebimos como un recurso, sino como Maestra, cuyo ritual de consumo es, en realidad, un diálogo sagrado con la planta. Se recomienda buscar un guía con un proceso iniciático de acuerdo a principios vegetalistas, y cuyos referentes aporten testimonios de su trayectoria.

Al entrar en ceremonia, se abre un portal de encuentro entre lo humano y lo no humano, donde la atención plena y el respeto mutuo resultan esenciales. Cultivamos un ritual de compromiso, humildad y silencio interior, en el que cada gesto y cada canto invitan a la transformación profunda.

Principio II. La Reciprocidad (Ayni) como Base de Toda Relación

El aporte económico al Centro Yuyaqwasi se entiende como ayni —intercambio de energías y de vida— que reconoce el tiempo y la dedicación invertidos por todos. Este aporte sostiene la logística, los salarios del equipo y el mantenimiento del espacio, garantizando la continuidad del servicio sin ánimo de lucro desmedido. Ajustamos el monto según capacidades y contexto (por ejemplo, estableciendo escalas diferenciadas para participantes latinoamericanos y de otros lugares mediante una regla de tres basada en el salario mínimo local), para que nadie quede excluido por limitaciones materiales.

Principio III. Integridad del Guía y su Proceso Iniciático

Todas las ceremonias de Yuyaqwasi son conducidas por guías con al menos un año de dieta vegetalista bajo supervisión tradicional y dos años como asistentes de maestros ya iniciados. No otorgamos ni aceptamos títulos autoasignados; la legitimidad del guía reside en su transformación interior, su práctica comprometida y su conexión real con el espíritu de la planta, por encima de la cantidad de ceremonias dirigidas.

Principio IV. Evaluación y Cuidado Integral del Participante

La seguridad y el bienestar de cada persona son nuestro primer compromiso. Antes de la ceremonia, cada participante pasa por entrevistas, formularios test psicológicos y dieta previa. Comunicamos con claridad todas las contraindicaciones y, si alguien producto de la evaluación se considera que no debe tomar, lo derivamos a terapias alternativas o consultas especializadas por psiquiatras o medicos que hagan un diagnóstico que definan si es recomendable o no que tomen. Asumimos un rol de cuidado mutuo entre el guia, los pacientes y los grupos basado en la honestidad y la transparencia.

Principio V. Acompañamiento Antes, Durante y Después

La práctica no concluye al salir de la ceremonia. Antes, ofrecemos espacios de preparación y acompañamiento emocional; durante, facilitamos el entorno ritual para el encuentro con la Maestra; después, promovemos encuentros de integración que traduzcan la experiencia en cambios concretos en la vida cotidiana. Invitamos a participar activamente en cada fase para anclar lo aprendido.

Principio VI. Alianzas Respetuosas con Pueblos Originarios y la Comunidad Investigadora

Honramos la sabiduría ancestral desde un enfoque decolonial mediante alianzas auténticas con maestros indígenas de linaje genuino —evitando la apropiación cultural—, otros practicantes conscientes de las plantas maestras u terapetas holisticos y con investigadores de antropología, psicología, neurociencia, ciencias sociales. Compartimos los hallazgos con comunidades y maestros para fortalecer la tradición viva en un espíritu de asistencia mutua como medio adaptativo ante el contexto complejo actual.



Principio VII. Cero Tolerancia a los Abusos

Rechazamos cualquier forma de manipulación o abuso —sea sexual, emocional o espiritual—. Contamos con protocolos claros y canales de denuncia accesibles, así como equipos encargados de supervisar el cumplimiento de estos estándares, garantizando un entorno seguro y de confianza.

Principio VIII. Investigación y Diálogo Transdisciplinar

Consideramos a las plantas maestras como prácticas vivas y adaptativas que, aun siendo milenarias, evolucionan para responder a retos terapéuticos actuales. Fomentamos estudios multidisciplinarios co-diseñados en talleres participativos, donde maestros indígenas, guías y científicos definen juntos objetivos, métodos (entrevistas, observación ritual, biomarcadores, etc.) y criterios de validación. Cada hallazgo se triangula con narrativas rituales, datos fisiológicos y escalas psicológicas, garantizando que la medida de éxito terapéutico combine indicadores biológicos, emocionales y espirituales. Además, convocamos al menos una asamblea anual de revisión, donde los resultados se presentan abiertamente, se discuten en plenario y se incorporan al siguiente ciclo de práctica, asegurando un diálogo continuo entre epistemologías y respeto a la cosmovisión ancestral.

Principio IX. Libertad de Camino, Integración Espiritual y No Sectarismo

Respetamos la singularidad de cada trayecto espiritual. Yuyaqwasi está abierto a dialogar y co-crear ceremonias y retiros con cualquier práctica espiritual, siempre que respete los valores de este decálogo. No somos un culto ni un grupo cerrado; ofrecemos un espacio libre de presiones sectarias y abierto a la diversidad.

Principio X. Transparencia, Humildad y Servicio

Vivimos la coherencia entre lo que decimos, lo que ofrecemos y lo que somos: comunicamos con honestidad nuestras prácticas, economía e intenciones. Cultivamos la humildad en cada decisión y servimos con dedicación al bienestar colectivo. Este compromiso se refleja en nuestra apertura a la retroalimentación y en la revisión continua de cada principio, mediante testimonios y aprendizajes de nueatras ceremoniales.